Popeyes no solo crece en número de restaurantes: la cadena de pollo frito acaba de lanzar Popeyes By, una plataforma de colaboraciones culturales que lleva su universo de marca más allá de la cocina. La iniciativa arranca con una colección de joyería artesanal y coincide con la apertura de su primer restaurante en Burgos, elevando la red española a cerca de 190 establecimientos.
La noticia la ha dado a conocer la propia enseña a través de su perfil de LinkedIn en España. El movimiento confirma una evolución estratégica que va más allá de la expansión territorial: Popeyes, propiedad de Restaurant Brands Europe, apuesta por construir un posicionamiento cultural propio dentro del saturado segmento de las franquicias de restauración organizada.
Burgos, la última apertura de una red que roza los 190 restaurantes en España
La enseña acaba de inaugurar su primer restaurante en Burgos, en Plaza Mío Cid, generando 30 nuevos empleos y elevando a 240 las personas que trabajan en sus establecimientos de Castilla y León. Con esta apertura, la cadena suma ocho restaurantes en la comunidad autónoma.
La apertura burgalesa tiene además un componente de proximidad: parte del pollo fresco 100 % español que usa Popeyes procede de granjas de Castilla y León. Un argumento de producto local que refuerza su discurso tanto ante el consumidor como ante los candidatos a franquicia de la zona.
Restaurantes Popeyes en España tras la apertura de Burgos, con 8 establecimientos en Castilla y León y 240 empleados en la comunidad. (Fuente: MundoFranquicia, junio 2026)

Popeyes By: cuando una cadena de pollo entra en el mundo de la joyería artesanal
Popeyes By es una campaña de marketing diferente si hablamos de cadenas del sector de la comida rápida. Nace como un espacio permanente de colaboración con artistas, diseñadores y creadores emergentes. La primera entrega es una colección de seis anillos únicos fabricados a mano en el taller de Barcelona de Carla Tejedor, creadora detrás del proyecto Coches by Carla. Cada pieza trabaja con resina epoxi y latón bañado en oro, y toma como referencia los coches de juguete y los elementos visuales propios del delivery.
Cinco de los anillos se sortearán entre los seguidores del perfil de Instagram de Popeyes, junto con un combo gratuito. El sexto se reserva para una activación presencial en Barcelona organizada junto a la propia creadora. Una mecánica que convierte el lanzamiento en una acción de comunidad tanto online como offline.
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Qué pueden aprender otras redes de franquicia de la estrategia de Popeyes
La apuesta de la franquicia Popeyes por una plataforma creativa permanente es poco habitual en el segmento de la comida rápida español, donde la comunicación de marca se apoya casi siempre en el producto y el precio. Vincular la enseña a artistas emergentes y activaciones de comunidad abre un canal de visibilidad que los anuncios convencionales no pueden conseguir: atrae a audiencias que no buscan activamente una hamburguesería, pero que sí siguen a creadores y tendencias culturales.
Para otras redes de franquicia, el ejemplo es trasladable con independencia del sector. Una enseña de estética puede colaborar con ilustradoras locales. Una red de cafeterías puede coproducir contenido con músicos de la ciudad. Una franquicia de moda puede activar colecciones con diseñadores independientes. El principio es el mismo: generar valor de marca más allá del producto, construir comunidad y diferenciarse en un mercado donde las propuestas tienden a converger.
El poder del ‘branding’ cultural en la franquicia
Una estrategia de marca cultural bien ejecutada puede reducir la necesidad de inversión publicitaria pagada, reforzar la captación de franquiciados con un discurso diferenciador y mejorar la retención de clientes al crear un vínculo emocional con la enseña. Para los franquiciados, tener una central que innova en marketing es también un argumento de peso a la hora de elegir red.











