Fundada en 2016 en Málaga, El Pastelero Real da el salto al modelo de franquicia de panadería tras una década de crecimiento ininterrumpido. Horno y pastelería 100 % sin gluten y libre de trazas factura cerca de 300.000 euros anuales con un alza próxima al 20 % interanual, y aspira a convertirse en la primera red de este nicho en toda Andalucía con una entrada desde 44.000 euros, según el medio El Conciso.
Diez años construyendo el único obrador 100 % sin trazas de Andalucía
Alberto Sobrino Serrano, ambientólogo de formación y maestro pastelero de vocación, abrió El Pastelero Real en 2016 en Málaga después de constatar una realidad evidente: las personas con celiaquía no encontraban en la ciudad un lugar donde comprar pan variado a diario sin riesgo de contaminación cruzada.
El nombre de la marca rinde homenaje a la primera obra del legendario chef francés Marie-Antoine Carême, referente histórico de la pastelería clásica.
Durante los primeros meses, Sobrino y su pareja gestionaron el negocio en solitario. La clientela fue creciendo y, con ella, el equipo. Hoy son 11 personas las que mantienen en marcha tanto el obrador original del Pasaje San Fernando como la cafetería-churrería que la marca abrió en 2021 en la Calle Babel. Dos locales, una sola regla: ni una traza de gluten en ningún producto, según el citado medio.
Una franquicia ‘low-cost’ con una inversión desde 44.000 euros
El modelo que El Pastelero Real propone a sus futuros franquiciados apuesta por la accesibilidad. La inversión inicial parte de 44.000 euros, ajustándose al tamaño y condiciones del local, y el equipamiento básico se limita a un horno y una fermentadora.
iNVERSIÓN
Tiempo estimado de amortización de la inversión inicial para los franquiciados de El Pastelero Real, según el fundador Alberto Sobrino Serrano. (Fuente: El Conciso)
El suministro de producto, elaborado íntegramente en el obrador central de Málaga, llegará a cada punto de venta congelado y en transporte especializado. Esta centralización garantiza la homogeneidad de la oferta y, sobre todo, la ausencia total de contaminación cruzada, un requisito no negociable para una clientela que padece una enfermedad crónica.
El kilo de harina a cuatro euros: por qué hay tan pocos obradores sin gluten
La principal barrera de este negocio es también su mejor argumento competitivo. La harina sin gluten cotiza alrededor de 4 euros el kilo, diez veces más que la harina convencional, que se adquiere a 0,40 euros. Esta brecha de costes comprime los márgenes y explica la escasez de competidores especializados en el mercado español.
“No te puedes hacer millonario con un obrador sin gluten, por eso no hay tantos”, subraya Alberto Sobrino Serrano en el mencionado medio. El fundador describe el sector como colaborativo más que competitivo: el pan sin gluten no es un capricho, sino un producto de necesidad para quien padece celiaquía, y la demanda supera con claridad a la oferta disponible.
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Tres canales de venta y una red de 60 establecimientos aliados en Málaga
Los ingresos de El Pastelero Real se reparten entre tres vías complementarias. La tienda física concentra la mayor parte del volumen, con una clientela fiel que la frecuenta como una pastelería de barrio. La venta online añade alcance nacional. Y dos días por semana, el obrador abastece a hoteles y restaurantes integrados en ACEMA (Asociación de Celíacos de Málaga), una red de 60 establecimientos entre los que figuran el Hotel Málaga Centro o el establecimiento Los Mellizos, de acuerdo con El Conciso.
Este ecosistema B2B podría replicarse en cada nueva franquicia, ofreciendo al franquiciado una cartera de clientes profesionales desde la apertura. La pertenencia de la marca a ACEMA y a la red Málaga sin Gluten, así como su compromiso con la formación dual, refuerzan una reputación construida sobre criterios sanitarios y sociales exigentes.
Andalucía primero, con Madrid y Barcelona en el horizonte
La expansión de El Pastelero Real se construirá de forma progresiva. La enseña prevé abrir una o dos franquicias piloto en las capitales de provincia andaluzas antes de avanzar hacia enclaves turísticos y grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Alicante. Varios candidatos en Cádiz, Granada, Melilla y Madrid ya han contactado con la red, aunque no se ha cerrado ningún acuerdo todavía.
Cada franquiciado recibirá formación inicial sobre gestión de alérgenos y el mundo celíaco, más auditorías periódicas para garantizar los estándares de la marca. Las próximas aperturas señalarán si este modelo, único en su categoría, encuentra la tracción que el fundador lleva diez años construyendo en Málaga.











