Wilbby, la plataforma de reparto a domicilio nacida en 2020 en Tomelloso (Ciudad Real), da el salto a la franquicia de la mano de la consultora mundoFranquicia. La enseña apunta a las ciudades de entre 15.000 y 45.000 habitantes, donde Glovo, Uber Eats y Just Eat tienen escasa presencia, y ofrece a sus futuros franquiciados exclusividad territorial.
Wilbby abre franquicias para cubrir el vacío del ‘delivery’ local
El delivery ha transformado los hábitos de compra en las grandes ciudades, pero centenares de municipios españoles de tamaño medio permanecen al margen de ese cambio. Las plataformas dominantes del sector concentran sus operaciones en núcleos de más de 100.000 habitantes, dejando sin servicio profesional un territorio con demanda real. Wilbby nació para cubrir ese hueco y, después de cuatro años operando en el mercado real sin inversión externa, anuncia su modelo de franquicia, de acuerdo con la citada consultora.
De Castilla-La Mancha al mapa nacional: cuatro años de modelo validado sin inversión externa
Javier Perales y Joaquín Peinado, los dos emprendedores manchegos que cofundaron Wilbby, arrancaron el proyecto sin financiación externa. Desde el primer día apostaron por demostrar la viabilidad del modelo en mercado real, conectando comercios y restaurantes locales con una flota propia de repartidores.
En 2022, la plataforma había gestionado ya más de 40.000 pedidos y alcanzaba las 15.000 descargas de la aplicación, con operaciones en cuatro ciudades. Un año después, incorporó un módulo de reservas en establecimiento.
En 2023, la aceleradora Lanzadera, impulsada por el empresario Juan Roig, seleccionó a Wilbby para su fase Growth. El respaldo validó el modelo ante inversores y reforzó el desarrollo tecnológico de la plataforma.
Ciudades de 15.000 a 45.000 habitantes: un mercado de ‘delivery’ sin operador consolidado
España cuenta con más de 600 municipios de entre 15.000 y 50.000 habitantes. En la gran mayoría, las plataformas de reparto a domicilio no ofrecen servicio o lo hacen de forma muy irregular. Wilbby considera ese segmento su terreno natural: ciudades con comercio tradicional activo, donde la demanda de entrega a domicilio crece pero ningún operador profesional ha apostado por una presencia estable.
La propuesta se diferencia también por su enfoque. Wilbby prioriza el restaurante de barrio, la tienda de alimentación local y el comercio de proximidad, frente a las grandes cadenas que monopolizan la oferta en las apps generalistas. Y trabaja con repartidores de la propia ciudad, lo que acorta tiempos de entrega y arraiga la plataforma en la economía local.
Tecnología propia para facilitar la replicabilidad del modelo en cada nueva ciudad
A diferencia de muchas startups del sector que integran soluciones de terceros, Wilbby construyó su ecosistema tecnológico al completo. La plataforma reúne cuatro herramientas distintas:
- Una app para consumidores.
- Una interfaz web.
- Una app para los establecimientos.
- Y una app exclusiva para los repartidores.
Toda la arquitectura es propiedad de la marca.
Esta autonomía facilita la implantación en nuevos territorios. Un franquiciado recibe acceso inmediato a un sistema funcional y contrastado, sin depender de proveedores externos ni afrontar adaptaciones técnicas previas. Wilbby garantiza formación inicial y soporte continuo para cada nueva plaza.
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Inversión desde 6.000 euros y exclusividad territorial garantizada
La barrera de acceso es uno de los puntos más llamativos de la oferta de Wilbby. La inversión arranca en 6.000 euros, de acuerdo con la mencionada consultora. Un posicionamiento decididamente accesible en el sector franquicia, apto para emprendedores sin gran capital disponible.
Cada franquiciado obtiene exclusividad sobre su municipio, lo que le permite desarrollar la red de establecimientos adheridos y la base de usuarios sin competencia interna. Wilbby busca perfiles con conocimiento del tejido comercial local y capacidad para gestionar las relaciones con los negocios de su ciudad y organizar la operativa de reparto.
Wilbby prevé acelerar su cobertura a lo largo de 2026, replicando un modelo que ya ha demostrado su viabilidad en Castilla-La Mancha durante más de cuatro años.











