Burger King y Popeyes comparten ya un mismo local en varias ciudades de Turquía, desde Antakya hasta Bursa o Esmirna. Las dos cadenas, propiedad de la turca TAB Gıda, funcionan bajo el mismo techo y la misma cocina. Un modelo que plantea una pregunta directa para el sector: ¿existe algo parecido en España?
Burger King y Popeyes comparten locales en Turquía para ganar eficiencia
El fenómeno no es un caso aislado. Desde 2024, TAB Gıda ha abierto locales conjuntos de Burger King y Popeyes en localidades del centro y oeste del país. En cada apertura, ambas marcas comparten cocina, mostrador y personal, aunque mantienen cartas y nombres diferenciados. Es un formato que la propia compañía presenta como parte de su “ecosistema” de restauración, pensado para rentabilizar mejor cada local frente a abrir dos establecimientos separados.
TAB Gıda, la empresa que reúne ambas marcas
Detrás de este formato está TAB Gıda, filial de Ata Holding y titular de la máster franquicia de Burger King en Turquía desde 1995. Según su matriz, la compañía opera hoy más de 800 restaurantes Burger King y más de 400 Popeyes, además de Sbarro, Arby’s y Subway, junto a dos conceptos propios, Usta Dönerci y Usta Pideci.
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¿Existe este modelo en España?
En España no hay constancia de que dos franquicias de comida rápida compartan cocina y mostrador bajo un único operador, como ocurre con Burger King y Popeyes en Turquía. Lo más parecido que existe es la franquicia córner, un formato en el que una marca ocupa un espacio delimitado dentro de otro negocio (una cafetería, una farmacia, un centro comercial). La lógica, sin embargo, es distinta: en el córner hay un negocio anfitrión y otro invitado, no dos marcas de peso similar fusionadas en un mismo mostrador.
Ventajas de compartir local entre dos franquicias
Para el operador, la fórmula permite repartir el alquiler, el personal y los costes de cocina entre dos marcas, algo útil en locales caros o en ciudades pequeñas donde un único concepto no llenaría el aforo por sí solo.
También multiplica la oferta bajo un mismo techo, atrayendo a más tipos de cliente sin abrir un segundo local desde cero, y permite una única cadena de suministro y una única gestión operativa para ambas marcas.
Inconvenientes y riesgos de este modelo
El reverso de esa eficiencia es la posible pérdida de identidad de cada marca: un cliente que entra buscando pollo frito y ve una carta de hamburguesas en el mismo mostrador puede percibir el local como híbrido, no como dos franquicias con personalidad propia.
El modelo exige además que un mismo operador controle ambas licencias a la vez, algo solo al alcance de grupos grandes como TAB Gıda, y complica la cocina, con dos procesos de preparación y dos estándares de calidad conviviendo en el mismo espacio.
Queda por ver si este formato, hoy extendido por varias provincias turcas, despierta interés entre los grandes franquiciadores de comida rápida que operan en España.











