Frisby España arranca el lunes 17 de agosto su actividad comercial en Madrid mediante un acuerdo de ámbito nacional con Uber Eats, de acuerdo con un comunicado de prensa de la franquicia de comida rápida. La compañía aprovecha el estreno para anunciar la entrada de nuevos socios en su capital y la concesión de sus dos primeras franquicias, dos movimientos que aceleran su plan de expansión por España.
La marca llega respaldada por un fallo favorable de la Oficina Española de Patentes y Marcas, que en abril declaró la caducidad de tres registros que la empresa colombiana Frisby S.A. BIC mantenía sobre las denominaciones «Frisby» y «Frisby Pollo Frito» en España. Con esa vía despejada, Frisby España enciende sus primeras freidoras en la capital bajo un modelo de cocina de producción sin sala abierta al público, pensado para el reparto a domicilio. La propia marca ya adelanta en su web una segunda apertura en Barcelona el 1 de septiembre, antes de encadenar Valencia, Sevilla, Zaragoza, Bilbao y otras ocho ciudades.
Amplía la información
Un primer restaurante que nace ya conectado a Uber Eats
El punto de partida en Madrid no pasa por un local con sala abierta al público. Frisby España ha optado por un modelo de cocina de reparto conectado desde el primer día a Uber Eats, mediante un acuerdo de ámbito nacional que permite a la marca llegar a sus clientes sin necesitar todavía una red física amplia.
Nuevos socios y dos franquicias concedidas antes del estreno
Antes incluso de abrir su primera cocina, Frisby España ha reforzado su estructura. La compañía confirma la entrada de nuevos socios en su capital social, una operación que da músculo financiero al proyecto en plena fase de arranque. En paralelo, ha concedido ya sus dos primeras franquicias, un hito que sitúa a la marca en modo expansión antes incluso de haber servido su primer pedido en España.
El calendario es ajustado. La compañía prevé abrir otros tres puntos de venta antes de que acabe el año, uno de ellos con local físico abierto al público, además del desembarco en Barcelona programado para septiembre.

Cuánto cuesta abrir una Frisby: 50.000 euros de canon de entrada
El modelo económico que Frisby ofrece a sus candidatos ya está publicado en su web corporativa. La franquicia exige un canon de entrada de 50.000 euros, unos royalties anuales del 5 % sobre la facturación y una aportación del 2 % a un fondo de marketing nacional. La marca pide además un mínimo de 90.000 euros de fondos propios, completando el resto del proyecto con financiación bancaria.
Frisby proyecta una facturación anual de entre 800.000 euros y 1,2 millones de euros para una cocina de reparto situada en una zona urbana densa sin ser céntrica, del tipo Leganés, Getafe o L’Hospitalet. La marca ofrece también la fórmula de máster franquicia para quien quiera desarrollar un territorio completo en Europa, con condiciones negociadas caso por caso.
Los frentes judiciales que siguen abiertos
El desembarco no cierra el litigio con la empresa colombiana. Frisby España mantiene procedimientos judiciales activos por daños y perjuicios frente a Frisby S.A. BIC, con resoluciones que la compañía espera para el próximo otoño. La marca insiste en que se trata de un proyecto independiente, sin vínculo societario ni contractual con enseñas homónimas de otros países.
Con Madrid en marcha y Barcelona ya en el calendario, el verdadero examen de Frisby España llegará cuando las dos franquicias recién concedidas abran sus puertas y confirmen si el modelo de cocina de reparto aguanta el ritmo de expansión prometido.











