El pollo para asador entra en el verano de 2026 con una combinación poco habitual: precios entre un 10 y un 12 % más bajos que hace un año, con un precio por unidad de entre 10 y 14 euros según la zona, mientras la demanda crece hasta un 35 % en las costas mediterráneas. El sector explica la doble mejora por la recuperación de la producción avícola tras el impacto de la gripe aviar en 2025.
Las cifras que explican el éxito del pollo asado
Cada verano, más de 50 millones de kilos de pollo asado se consumen en España, según fuentes sectoriales consultadas por la agencia EFE. La cadena descansa sobre una producción de 2,5 millones de pollos semanales distribuidos por cerca de 12.000 asadores repartidos por todo el territorio. Estas cifras convierten al pollo asado en el producto de restauración para llevar de mayor volumen en los meses de julio y agosto.
Precios más bajos gracias al fin de la crisis aviar de 2025
En 2025, la gripe aviar afectó a la producción de aves para carne en varios países europeos y en Estados Unidos, reduciendo la oferta disponible y empujando los precios al alza en el mercado español. Un año después, el sector certifica la recuperación: la mayor disponibilidad de pollos para asador ha permitido reducir los precios al público entre un 10 y un 12 %, situándose ahora entre los 10 y los 14 euros por unidad según la zona, según la citada agencia.
En verano, las costas registran hasta un 35 % más de ventas
La demanda estival no se reparte igual por toda la geografía española. El interior peninsular registra subidas del 15 % en las ventas de pollo asado, mientras que las zonas costeras, en especial el arco mediterráneo andaluz, alcanzan incrementos de hasta el 35 %, de acuerdo con EFE. El turismo refuerza esa concentración, ya que el producto atrae tanto al viajero nacional como al extranjero.
Incremento máximo de las ventas de pollo asado en las zonas costeras durante el verano, según Avianza/EFE (julio de 2026).

España produce el 13 % de toda la carne de ave de la UE
Detrás de las cifras de consumo hay un sector con un peso estructural considerable. España es la segunda potencia avícola de la Unión Europea, con alrededor del 13 % de toda la producción comunitaria de carne de ave, solo superada por Polonia. Una posición que, según Avianza (Asociación Interprofesional Española de Carne Avícola) consultada por EFE, refleja la solidez de una cadena de valor comprometida con la calidad, la seguridad alimentaria y el bienestar animal.
Esa capacidad productiva explica también la rapidez con la que el mercado ha recuperado el equilibrio tras la crisis de 2025. Los cerca de 12.000 asadores activos en España han podido reabastecerse a precios más competitivos, lo que se ha trasladado directamente al precio de venta al consumidor final.
Franquicias de pollo asado: lo que estos datos significan para las redes
La recuperación de precios y el aumento de la demanda estival llegan en un momento de expansión para las franquicias de alimentación de pollo asado en España. El sector ha construido redes que van desde el formato de proximidad más accesible hasta la propuesta gourmet de mayor inversión.
El rango de entrada es amplio. Abrir bajo el paraguas de la franquicia Brasa Away parte de 15.990 euros más IVA. En el extremo opuesto, Le Coq, el concepto más premium del mercado, requiere entre 150.000 y 200.000 euros. Las redes de inversión media, como la franquicia Asasur o Mr. Frango, se sitúan entre los 30.000 y los 50.000 euros.
El pico estival, con subidas de ventas de hasta el 35 % en las zonas costeras, refuerza la lógica de negocio de locales de pequeño formato orientados al take away y al delivery. Para un candidato a franquiciado que evalúa este sector, los datos de julio de 2026 aportan un argumento concreto: la demanda existe, los precios al consumidor son más competitivos que el año pasado, y la temporada alta se extiende varios meses en las zonas de mayor tráfico turístico.











