Sonae Sierra, a través del fondo Hahn Sierra Food Retail Fonds, ha adquirido una cartera de 9 supermercados arrendados a largo plazo a Mercadona en seis comunidades autónomas de España. La operación, hecha pública por la agencia Europa Press, totaliza más de 15.000 metros cuadrados de superficie comercial y confirma el apetito de los inversores institucionales por los activos de franquicias de alimentación en el mercado español.
Nueve supermercados en seis regiones: del fondo israelí MDSR a Sonae Sierra
Los nueve locales pertenecían al fondo israelí MDSR, que los desinvierte mediante esta transacción. La cartera abarca establecimientos en Cataluña, Aragón, Andalucía, Asturias, Navarra y Extremadura, comunidades donde Mercadona mantiene una presencia consolidada. La cadena opera como inquilino a largo plazo en cada uno de los inmuebles. Savills asesoró al comprador; EY prestó apoyo legal a Sonae Sierra, mientras que Eversheds Sutherland representó al vendedor, según la citada agencia.
La operación no supone ningún cambio visible para los clientes de Mercadona: los establecimientos siguen abiertos y bajo la gestión habitual de la cadena valenciana. Lo que cambia es quién posee los inmuebles.
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Savills, que asesoró al comprador en la transacción, puso en perspectiva el interés institucional por este tipo de activos. La operación “refuerza el interés de los inversores institucionales por el sector de alimentación en España, uno de los segmentos más resilientes del mercado inmobiliario comercial”, indicó la consultora en la nota de prensa.
Sonae Sierra y Hahn Group: una apuesta conjunta por el ‘retail’ alimentario europeo
El vehículo adquiriente, Hahn Sierra Food Retail Fonds, nació de la alianza entre el grupo portugués Sonae Sierra, especialista en activos de retail en Europa, y la firma alemana Hahn Group, centrada en la inversión en inmuebles comerciales. La estrategia del fondo se orienta hacia activos de alimentación arrendados a operadores líderes, con contratos de largo plazo que garantizan una renta estable con independencia del ciclo económico.
Venta y arrendamiento posterior: qué es esta operación y por qué puede interesar a las redes de franquicias
Esta transacción responde a la lógica del activo NNN (triple neto): el inversor compra el inmueble y el operador, Mercadona en este caso, lo usa como inquilino y asume gastos de mantenimiento, seguros e impuestos. Una variante más frecuente en el mundo de las franquicias es el sale and leaseback: la propia red vende sus locales a un fondo institucional y los alquila de vuelta, recuperando así el capital inmovilizado en ladrillo sin perder el control operativo.
Para una red de franquicias de alimentación, esta fórmula puede convertirse en una palanca real de crecimiento. En lugar de inmovilizar capital en la propiedad de locales, el franquiciador o los franquiciados venden los inmuebles a un fondo y usan la liquidez obtenida para financiar nuevas aperturas.
El modelo interesa a ambas partes: el inversor obtiene una renta predecible respaldada por un operador solvente; la red acelera su expansión sin sobreendeudar el balance. Sectores como la restauración rápida, los supermercados de proximidad o los servicios de salud son los que más han recurrido a esta estructura en los últimos años, siempre que dispongan de una cartera de establecimientos con cierta escala y contratos de arrendamiento consolidados.











