España cuenta con más de 15 millones de mascotas registradas y un sector de clínicas de pequeños animales que superó los 3.000 millones de euros de facturación en 2025. Montar una clínica veterinaria exige cumplir la normativa autonómica de centros veterinarios, definir los servicios que se van a ofrecer, elegir el equipamiento adecuado, y calcular una inversión que puede oscilar entre 70.000 y más de 250.000 euros según los servicios y el equipamiento. Esta guía te da todas las claves.
¿Por qué abrir una clínica veterinaria en España en 2026?
El número de mascotas en España ha crecido de forma sostenida durante la última década. Según el censo de animales de compañía publicado por el Ministerio de Derechos Sociales, España cuenta con más de 15 millones de mascotas, de las cuales 7,56 millones son perros y 5,62 millones son gatos. El 43 % de los hogares españoles convive con al menos una mascota, un porcentaje que ha crecido un 14 % respecto a 2021.
La demanda de servicios veterinarios crece al ritmo del parque de mascotas y de un fenómeno bien documentado: la humanización de los animales de compañía. Los propietarios invierten cada vez más en la salud preventiva y en los cuidados curativos de sus mascotas, con un gasto que ya compite, en algunos hogares, con el destinado a la salud humana. El sector de clínicas de pequeños animales cerró 2025 con una facturación de 3.069 millones de euros, un 7,4 % más que el ejercicio anterior, según datos de la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC).
España cuenta con cerca de 7.000 clínicas veterinarias, que generan más de 44.500 empleos directos. (FUENTE: AMVAC)

Además del crecimiento estructural del mercado, el sector veterinario presenta una característica muy apreciada por los emprendedores: una demanda relativamente inelástica. Los propietarios de mascotas suelen mantener el gasto en atención veterinaria básica incluso en periodos de contracción económica. Vacunaciones, desparasitaciones, consultas de urgencia y cirugías necesarias no se aplazan fácilmente. Esto convierte la clínica veterinaria en un negocio con mayor resiliencia que otros del comercio y la restauración ante los ciclos económicos.
Cómo abrir una clínica veterinaria paso a paso en 2026
Abrir una clínica veterinaria implica cumplir una cadena de requisitos administrativos, técnicos y sanitarios cuyo orden importa. El proceso varía según la comunidad autónoma, ya que la regulación de los centros veterinarios es de competencia autonómica, pero los pasos fundamentales son comunes en todo el territorio nacional.
1 – Requisitos legales para abrir una clínica veterinaria
El primer trámite es elegir la forma jurídica y constituir la empresa. Para una primera apertura, la fórmula más habitual es el alta como trabajador autónomo en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Si se prevé una inversión elevada o se busca limitar la responsabilidad personal, la Sociedad Limitada (SL) ofrece mayor protección. Los trámites de constitución se pueden gestionar de forma presencial en el Punto de Atención al Emprendedor (PAE) o de manera telemática a través del portal CIRCE.
¿Es obligatorio ser veterinario para abrir una clínica veterinaria?
No es imprescindible ser veterinario para ser el propietario o titular de una clínica veterinaria en la mayoría de las comunidades autónomas, pero sí lo es para ejercer la actividad clínica. La Ley 2/1974 de Colegios Profesionales y el Real Decreto 126/2013, establecen la colegiación obligatoria para todo veterinario que ejerza la profesión en cualquiera de sus modalidades.
A continuación, el centro debe ser inscrito en el registro autonómico de centros veterinarios de la comunidad autónoma correspondiente. La mayoría de comunidades distinguen entre distintos tipos de establecimientos según los servicios ofertados (consultorio, clínica, hospital veterinario), y cada categoría conlleva requisitos de instalaciones, equipamiento mínimo y personal diferenciados. Será necesario también obtener la licencia de actividad y apertura del ayuntamiento y, si se realizan obras de adecuación del local, la correspondiente licencia de obras.
¿Qué licencias necesita una clínica veterinaria para realizar cirugías?
No todas las categorías de centros veterinarios están autorizadas para practicar cirugía. En la mayoría de las comunidades autónomas, la normativa distingue entre el consultorio veterinario, que permite solo consultas y tratamientos básicos, y la clínica veterinaria, que puede realizar cirugías si cumple con los requisitos de instalaciones que fija cada administración autonómica. Para estar habilitada para cirugía, la clínica debe disponer de un quirófano.
Las clínicas veterinarias están sujetas a normativas adicionales: el Real Decreto 666/2023, que regula la distribución, prescripción y dispensación de medicamentos veterinarios, establece los requisitos para el botiquín farmacéutico; las normas autonómicas de gestión de residuos sanitarios y biológicos obligan a contratar un gestor autorizado para la retirada de material contaminante; y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) impone obligaciones específicas sobre los historiales clínicos de los pacientes y los datos personales de los propietarios.
¿Hace falta que un veterinario esté siempre presente?
Sí. Cuando la clínica está en funcionamiento y atiende pacientes, la presencia de un veterinario colegiado es obligatoria. El personal auxiliar (auxiliares veterinarios, recepcionistas) no puede atender ni tratar animales sin supervisión directa de un profesional habilitado. Esto tiene implicaciones directas para la planificación de turnos y del personal desde el primer día: el horario de apertura de la clínica debe estar cubierto siempre por al menos un veterinario en activo.
2 – Elaborar un plan de negocio para una clínica veterinaria
El plan de negocio parte del análisis de la competencia en la zona: número de clínicas en un radio de uno a dos kilómetros, servicios que ofrecen, horarios y precios orientativos. A partir de este análisis se define el posicionamiento: clínica generalista de proximidad, especializada en animales exóticos, con servicio de urgencias, enfocada en medicina preventiva y bienestar, o una combinación de varias de estas propuestas.
El plan financiero debe reflejar con precisión los ingresos previstos (número de consultas mensuales, ticket medio por acto clínico, ingresos de cirugía y hospitalización, ventas de farmacia y nutrición), los gastos fijos (alquiler, personal, suministros, seguros, mantenimiento de equipos) y el punto de equilibrio: el nivel mínimo de facturación mensual para cubrir todos los costes. Una proyección realista suele situar la fase de equilibrio entre el segundo y el cuarto año de actividad para una clínica de nueva planta.
3 – Cómo elegir la mejor ubicación
La ubicación determina en gran medida el potencial de captación de clientes sin gasto publicitario. Los barrios residenciales con alta densidad de población, buena accesibilidad peatonal y disponibilidad de aparcamiento cercano son los más adecuados para una primera apertura. La proximidad a parques y zonas de paseo canino, tiendas de animales y guarderías de mascotas genera un flujo natural de propietarios que facilita los primeros meses de actividad.
El local debe cumplir requisitos específicos. La superficie mínima orientativa para una clínica básica está entre 80 y 120 metros cuadrados, con espacio suficiente para sala de espera, una o dos consultas, zona de hospitalización, farmacia y aseos. Si se prevén servicios de cirugía, la superficie debe ampliarse para alojar el quirófano y la zona de preparación. Un local en planta baja con escaparate da visibilidad al negocio y facilita el acceso a clientes con mascotas de gran tamaño.
¿Es rentable abrir una clínica veterinaria en una ciudad pequeña?
Sí, puede serlo. Las ciudades pequeñas y las poblaciones medianas son a menudo zonas menos atendidas desde el punto de vista veterinario. La ausencia de competencia directa permite capturar una base de clientes amplia desde los primeros meses sin grandes inversiones en marketing. El precio medio del alquiler del local también es significativamente inferior al de las grandes ciudades, lo que reduce tanto la inversión inicial como los gastos fijos mensuales.
4 – Equipamiento necesario
El equipamiento mínimo de una clínica veterinaria de pequeños animales incluye mesas de exploración regulables, material de diagnóstico básico (otoscopio, oftalmoscopio, estetoscopio, tensiómetro), un equipo de radiología digital (hoy estándar en clínicas de nueva apertura, con equipos a partir de 15.000-20.000 euros), un ecógrafo para diagnóstico de tejidos blandos y gestación, y equipos de análisis clínico in-house (analizador bioquímico, hematología, urianálisis) que permiten obtener resultados en consulta y acortar los tiempos diagnósticos.
Si la clínica ofrece cirugía, se añaden una mesa quirúrgica, un equipo de anestesia gaseosa con monitorización (pulso, saturación de oxígeno, temperatura corporal), instrumental estéril, una autoclave para esterilización y una lámpara quirúrgica. Las jaulas de hospitalización, que deben separar por especie (perros y gatos en áreas diferenciadas para reducir el estrés), y el software de gestión clínica completan la dotación mínima para una apertura completa.
Proveedores y distribuidores veterinarios
El equipamiento de una clínica veterinaria se adquiere principalmente a través de distribuidores especializados que ofrecen catálogo completo. Para los medicamentos y vacunas, la distribución en España pasa por distribuidores veterinarios autorizados. El RD 666/2023 establece que la prescripción y dispensación de medicamentos veterinarios debe realizarse por un veterinario habilitado y que los centros veterinarios deben mantener un registro de uso y dispensación de medicamentos actualizado y disponible para inspección en todo momento.
5 – Marketing para captar clientes
El canal más eficaz para las primeras captaciones es el posicionamiento local en Google. Crear y optimizar el perfil de Google Business Profile con el horario completo, los servicios disponibles, fotos del equipo y del centro, y respuestas activas a las reseñas permite aparecer en las búsquedas de proximidad (“veterinario cerca de mí”, “clínica veterinaria [barrio]”) sin coste publicitario inicial. La mayoría de los propietarios de mascotas busca veterinario online antes de llamar; un perfil incompleto o con pocas reseñas supone clientes directamente perdidos frente a la competencia.
La presencia activa en redes sociales, con contenido sobre los pacientes (siempre con autorización del propietario), consejos de salud y bienestar, casos de recuperación y novedades del centro, construye comunidad y refuerza la confianza. Los planes de bienestar o de salud preventiva, que incluyen por una cuota anual vacunaciones, desparasitaciones, revisión y descuentos en consultas, son una herramienta de fidelización muy eficaz: generan ingresos recurrentes predecibles y reducen la fuga de clientes hacia otras clínicas. La comunicación por WhatsApp Business para recordatorios de vacunas y citas es valorada positivamente por los propietarios y aumenta la tasa de retención de pacientes.
¿Se puede abrir una franquicia veterinaria en España?
Sí. El mercado español cuenta con varias opciones de franquicia y redes asociativas en el sector veterinario, aunque la oferta es más reducida que en otros sectores del comercio y la restauración. Las opciones van desde la franquicia clásica con marca e inversión total, hasta redes de cooperación orientadas a propietarios de clínicas que ya operan y buscan mejorar su rentabilidad.
Principales franquicias y redes veterinarias
Veterinaria By Mascota es un modelo de franquicia que combina tienda de animales y clínica veterinaria bajo un mismo techo. La inversión parte de 136.900 euros, importe que incluye mobiliario, maquinaria, TPV y stock inicial (sin obra). El canon de entrada es de 4.000 euros y los royalties ascienden al 2 % de la facturación con un máximo de 400 euros mensuales. Es una propuesta pensada para quienes quieren combinar la actividad clínica con la venta de alimentación, accesorios y productos de cuidado para mascotas bajo una misma marca.
Nexo Veterinarios es una red fundada en 1999, con cerca de una treintena de centros operativos en España. Su propuesta está orientada tanto a veterinarios que quieren desarrollar su proyecto con respaldo de red, como a inversores y propietarios de clínicas ya en funcionamiento que buscan un modelo de gestión profesionalizado. La red aporta protocolos clínicos, formación continuada, acceso a acuerdos comerciales y soporte en gestión.
¿Cuánto cuesta abrir una clínica veterinaria en España?
La inversión inicial varía considerablemente según los servicios que se vayan a ofrecer. Una clínica básica orientada a consultas y tratamientos médicos sin cirugía puede abrirse a partir de unos 70.000-80.000 euros en un local de alquiler. Una clínica completamente equipada con quirófano, hospitalización y equipos de diagnóstico avanzado puede requerir entre 150.000 y más de 250.000 euros. La tabla siguiente recoge las partidas más habituales:
| Partida de inversión | Clínica básica (sin cirugía) | Clínica completa (con cirugía) |
|---|---|---|
| Adecuación y obra del local | 15.000-30.000 € | 30.000-65.000 € |
| Equipamiento diagnóstico (radiología digital, ecógrafo) | 15.000-30.000 € | 20.000-45.000 € |
| Equipamiento quirúrgico y anestesia | – | 15.000-40.000 € |
| Analizador clínico y laboratorio in-house | 8.000-20.000 € | 10.000-30.000 € |
| Mobiliario, jaulas de hospitalización y sala de espera | 5.000-12.000 € | 8.000-20.000 € |
| Software veterinario y TPV | 1.500-3.000 € | 1.500-4.000 € |
| Farmacia y stock inicial | 3.000-8.000 € | 5.000-15.000 € |
| Identidad visual y web | 2.000-5.000 € | 2.000-5.000 € |
| Licencias, trámites y seguros (primer año) | 2.500-5.000 € | 3.000-7.000 € |
| Fondo de maniobra (3-6 meses) | 15.000-30.000 € | 20.000-45.000 € |
| Total estimado | 67.000-143.000 € | 114.000-276.000 € |
Estimaciones orientativas para España en 2026. No incluyen el coste de alquiler del local ni el posible traspaso de fondo de comercio. Fuente: elaboración propia a partir de precios de mercado y datos sectoriales.
¿Es rentable abrir una clínica veterinaria en 2026?
El sector veterinario en España combina un crecimiento sostenido de la demanda con márgenes que, bien gestionados, superan a los de muchos comercios de proximidad. La clave de la rentabilidad está en la mezcla de servicios: las consultas generan volumen y recurrencia, la cirugía aporta ingresos de mayor valor por acto, y la farmacia y la nutrición generan márgenes adicionales con poca complejidad operativa adicional.
¿Cuánto se gana con una clínica veterinaria?
Según los datos de AMVAC, la facturación media de las clínicas de pequeños animales en España fue de 436.403 euros en 2025. Esta cifra engloba un espectro muy amplio, desde pequeñas clínicas con un solo veterinario hasta centros de referencia con varios especialistas, lo que hace que la media no sea directamente extrapolable a una clínica de nueva apertura.
Una clínica de nueva apertura bien ubicada puede alcanzar entre 80.000 y 130.000 euros de facturación en su primer año, subiendo a 150.000-250.000 euros entre el segundo y el cuarto año a medida que se consolida la base de clientes recurrentes. Con un ticket medio de 60-80 euros por acto clínico y entre 8 y 15 consultas diarias, una clínica con un veterinario a jornada completa puede alcanzar el punto de equilibrio dentro del plazo previsto.
El margen neto de una clínica bien gestionada se sitúa habitualmente entre el 15 % y el 25 % de la facturación, una vez descontados el alquiler, el personal, los suministros, el mantenimiento del equipamiento y los seguros. Para un veterinario propietario que trabaja en su propia clínica, este margen se puede traducir en una retribución anual de entre 40.000 y 80.000 euros una vez la clínica está consolidada, aunque en los primeros dos o tres años la remuneración puede ser sensiblemente inferior mientras se amortiza la inversión inicial.
El consejo de la Redacción:
Los planes de salud preventiva o de bienestar anuales (que incluyen vacunación, desparasitación, revisión general y descuentos en consultas por una cuota mensual o anual) son la palanca de rentabilidad más eficaz para una clínica veterinaria en 2026. Transforman clientes ocasionales en clientes recurrentes con ingresos predecibles, reducen el coste de captación por visita y aumentan la vinculación del propietario con la clínica. Una clínica con 200-300 planes activos tiene una base de ingresos garantizados que absorbe los meses de menor actividad y financia el crecimiento del negocio.











