Apetit’Oh, la escuela de cocina experiencial madrileña, estrena un modelo de franquicia para llevar su formato de cursos, talleres y eventos gastronómicos a otras ciudades. La compañía no exige experiencia previa como chef a sus futuros socios, solo interés por la cocina y capacidad de gestión.
Apetit’Oh prepara su expansión tras más de una década con un único local
Con más de una década de actividad, según la propia empresa, Apetit’Oh opera desde un único local en la calle Seco de Madrid, donde combina cursos de cocina, talleres monográficos, campamentos infantiles, catas, showcookings y eventos privados para particulares, empresas, colegios y turistas. Hasta ahora, el crecimiento del concepto se había limitado a esa sede.
Un negocio sin servicio de sala ni cocina diaria
A diferencia de un restaurante convencional, la actividad se organiza en torno a una programación de cursos y eventos, sin el servicio diario de sala y cocina que exige la restauración tradicional. Es la diferencia que la propia empresa señala como su principal atractivo frente a un negocio gastronómico con horarios menos predecibles.
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Qué pide Apetit’Oh a sus futuros franquiciados
La empresa no exige experiencia previa como chef entre sus candidatos. Busca perfiles con interés por la gastronomía, capacidad de gestión y orientación al cliente, a los que ofrece formación inicial, metodología, contenidos, manuales operativos y apoyo de marketing durante la apertura.
Abrir el perfil a personas sin formación culinaria amplía el universo de posibles candidatos. Es una decisión habitual en franquicias de formación o experiencias, donde la gestión pesa más que el oficio, frente a los negocios de restauración clásica, que sí suelen valorar la experiencia previa en cocina o sala.
Un mercado en auge: la gastronomía como ocio
El lanzamiento se apoya en una tendencia: la gastronomía como experiencia de ocio gana peso en la oferta turística, en los programas de empresa y en la actividad educativa, más allá del restaurante tradicional. Talleres, catas y team building gastronómico se han convertido en una categoría propia dentro del ocio urbano.
Ese mismo desplazamiento del gasto, de la comida en sí hacia la experiencia alrededor de ella, es el que también explotan los escape rooms, los talleres de cerámica o las catas de vino que han proliferado en las grandes ciudades españolas en los últimos años. Apetit’Oh entra en esa misma categoría, pero con la cocina como hilo conductor.
Una sola sede en Madrid, por ahora
Apetit’Oh no ha concretado todavía cuántas franquicias prevé abrir ni en qué ciudades. Su propia web, centrada por ahora en la sede madrileña de la calle Seco, tampoco recoge aún una sección de franquicias, señal de que el proyecto está en una fase muy inicial.
Queda por ver qué plazos, condiciones económicas y ciudades concretas fija la empresa en los próximos meses.











