Ferran Adrià defiende a McDonald’s sin ser fan: “No me gusta McDonald’s pero tengo mucho respeto”, ha dicho el cocinero de 64 años en el podcast argentino Fuera de Carta. Admira que la cadena sirva por 4 euros lo que él no sabría hacer mejor y critica a quienes opinan sobre la comida rápida sin conocer su coste.
El chef que cambió la alta cocina con espumas y esferificaciones recorre medios nacionales e internacionales mientras Génesis, la serie documental sobre el mito de El Bulli, elegido varias veces mejor restaurante del mundo, suma buenas críticas. En esa ronda de entrevistas pasó por el podcast argentino Fuera de Carta y no dudó en salir en defensa de los gigantes de la comida rápida frente al elitismo gastronómico. Sus palabras, publicadas por La Vanguardia el 5 de noviembre, dibujan una frontera clara entre lo que le gusta y lo que no de ese modelo.
“No me gusta McDonald’s pero tengo mucho respeto”: el matiz del chef
La frase plantea la polémica y la resuelve a la vez. Adrià reconoce que McDonald’s no es de su gusto, pero admite que no sabría ofrecer algo mejor por 4 euros. En cambio, subraya que hacer una hamburguesa de wagyu a 20 euros es muy fácil: con ese presupuesto, dice, cocinaría lo que le pidieran.
Lo que le gusta de McDonald’s a Adrià: el precio ajustado y las patatas fritas
Lo que Adrià valora es la ingeniería de procesos que exige servir comida a precios populares, un reto que, a su juicio, muchos puristas ignoran. También defiende la ejecución técnica de la cadena. Reconoce que las patatas son congeladas y, aun así, las prefiere a las de ciertos locales que las fríen frescas.
Lo que no le gusta: el esnobismo y el populismo
Su crítica apunta a quien opina desde el elitismo sin saber lo que cuesta llenar la cesta de la compra. A esos “listillos” les propone un reto: “que vayan a hacerla por 4 euros”. Además, avisa de que no se puede ser populista.
Dinero, vanguardia y una red que opera sobre todo en franquicia
El chef enlaza esa lección con su decisión de cerrar El Bulli en lo más alto. “El dinero solo sirve para una cosa: para no pensar en él. En el momento en que piensas en el dinero, la vanguardia se vuelve peligrosa”, asegura. Para él, la alta cocina no debe mirar por encima del hombro al resto de la restauración, como a las franquicias de comida rápida.
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Adrià no habla de franquicia en la entrevista. Pero el modelo que defiende es el de una red que, según los datos de la propia McDonald’s España, funciona en un 95 % en régimen de franquicia.
Qué pide McDonald’s a un candidato
La cadena publica una inversión de 950.000 a 1.050.000 €, de los que 350.000 € deben ser fondos propios. McDonald’s aporta el local, y el candidato debe superar una formación a tiempo completo no remunerada de unos 12 meses.
Queda por ver si este mensaje del chef, que combina respeto por el precio y crítica al elitismo, reabre el debate sobre la comida rápida en España. Para quienes estudian entrar en la restauración organizada, la lección de fondo es la de los costes: servir bien a 4 euros exige un sistema.











