La subida sostenida del precio de la carne de vacuno empuja a McDonald’s a apostar su futuro por el pollo: la cadena quiere ganar 1,5 puntos de cuota de mercado en pollo y en bebidas para 2030, dentro de un plan de 8.500 millones de dólares presentado esta semana por la franquicia de comida rápida. Para sus franquiciados, el mensaje es claro: el menú va a cambiar de peso relativo antes de que termine la década.
El coste de la carne de vacuno lleva meses en niveles históricamente altos, por la escasez de ganado y una demanda que no cede, lo que ha convertido la exposición al mercado bovino en uno de los principales riesgos operativos de cadenas como McDonald’s y Burger King. En paralelo, el coste del pollo se ha estabilizado e incluso ha bajado, de acuerdo con el medio Merca2, tras las subidas de años anteriores, lo que da más margen a las marcas centradas en esta proteína, como la franquicia Popeyes, para invertir en expansión y promociones.
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Pollo empanado a mano, en pruebas en Estados Unidos e Irlanda
McDonald’s ya prueba una nueva receta de pollo empanado a mano en restaurantes de Estados Unidos e Irlanda, ajustando los tiempos de cocción y la filtración del aceite para mejorar el producto. El objetivo declarado es ganar 1,5 puntos de cuota de mercado tanto en pollo como en bebidas de cara a 2030, sin abandonar el liderazgo que la marca reivindica en carne de vacuno.
“Posee una escala, conocimiento del consumidor, lealtad de marca y capacidades operativas incomparables”, resumió Chris Kempczinski, consejero delegado de McDonald’s, al defender que la compañía puede permitirse este giro de peso en el menú sin perder terreno en su producto histórico, según el medio El Diario.
La sombra de Burger King, que crece casi diez veces más rápido
El contexto competitivo explica parte de la urgencia. En el segundo trimestre de 2026, Burger King logró un crecimiento en ventas comparables del 8,5 %, frente a un 0,8 % de McDonald’s en el mismo periodo. La diferencia sitúa el giro hacia el pollo no solo como una respuesta a los costes de la carne, sino también como un intento de recuperar tráfico frente a un rival que crece con mucha más fuerza.
Qué implica este giro para la red de franquiciados
Un cambio de peso en el menú hacia el pollo no es solo una decisión de marketing: implica ajustar equipos de cocina, formación y proveedores en miles de restaurantes franquiciados.
El movimiento hacia el pollo, de momento en fase de prueba fuera de España, será una de las señales a seguir en los próximos trimestres para medir si la estrategia logra frenar el avance de Burger King.











