¿Aprender a conducir desde el móvil? Lo que hace unos años parecía imposible es hoy una realidad consolidada gracias a Dribo, la startup española que ha reinventado el modelo de autoescuela. Nacida con la idea de digitalizar todo el proceso —desde el curso teórico hasta la gestión con la DGT—, Dribo ha llevado la formación vial al terreno de las apps, eliminando oficinas físicas y simplificando los trámites. Su expansión a través del modelo de franquicia ha acelerado el crecimiento de esta autoescuela digital, que ya opera en más de 50 ciudades y mira hacia Europa y Latinoamérica.
El CEO y cofundador de Dribo, Enric Romero, explica para L’Express Franchise cómo ha sido este viaje y cómo su particular fórmula permite a los profesores no solo enseñar a conducir, sino también tomar el volante de su propia franquicia.
13preguntas a Enric Romero Godó, CEO y cofundador de Dribo

¿Cómo nació Dribo?

Enric Romero: Dribo nace en 2017 con una idea muy clara: conseguir que sacarse el carnet de conducir fuera tan sencillo y accesible como cualquier otro proceso digital que ya forma parte de nuestra vida. Fuimos pioneros en España con el modelo de autoescuela digital, donde todos los procesos y materiales físicos que podían sustituirse fueron digitalizados. Empezamos con el curso teórico, luego incorporamos la reserva de prácticas y finalmente los trámites con la DGT, gracias a la API pública que desarrollaron en 2022. Ese fue un punto de inflexión, porque teníamos nuestra tecnología a punto para conectar.

¿Cuántos usuarios tienen desde que lanzaron la aplicación?

Enric Romero: Más de 200.000 alumnos se han formado con Dribo desde nuestro lanzamiento, pero todavía nos queda mucho por hacer. Seguimos creciendo en todos los frentes, tanto en número de alumnos como de franquicias, lo que demuestra que el modelo tiene atractivo y que el cambio hacia la autoescuela digital ya es una realidad.

¿Cuándo surgió la idea de convertir Dribo en una franquicia?

Enric Romero: Desde el inicio queríamos construir un modelo que aportara valor no solo a los alumnos, sino también a los profesores de formación vial. La figura del docente es clave en nuestro modelo de franquicia, y vimos un hueco en el mercado para mejorar las condiciones de estos profesionales. La franquicia es una fórmula habitual en el sector. Muchos de los profesores que emprenden con Dribo provienen de autoescuelas tradicionales o franquiciadas por terceros, lo que les permite comparar fácilmente nuestra propuesta de valor.

¿Qué ventajas ofrece abrir una franquicia de autoescuela digital frente a una convencional?

Enric Romero: Principalmente, la inversión inicial se reduce hasta un 90 % respecto a una autoescuela tradicional. En Dribo no hace falta abrir un local, con todo lo que ello implica en costes. Tampoco es necesario contratar personal administrativo, ya que todo se gestiona online mediante un equipo central que da servicio en toda España y está conectado con las Jefaturas de la DGT. Si a esto le añadimos que se puede facturar desde el primer día, sin invertir en marketing ni en formación teórica, el modelo Dribo se convierte en una alternativa muy atractiva para cualquier profesional de la formación vial.

¿En cuántas ciudades están disponibles y cómo las eligen?

Enric Romero: Operamos en más de 50 ciudades de toda España, principalmente en grandes núcleos urbanos. Dentro de cada población reforzamos progresivamente la presencia de franquicias hasta alcanzar la proporción adecuada para satisfacer la demanda y maximizar la rentabilidad de cada franquiciado. A la hora de decidir nuevas aperturas, analizamos datos por código postal, tiempos de espera de examen en la DGT y disponibilidad de profesores. Nuestro objetivo es garantizar un servicio sostenible y sin esperas excesivas.

¿Tienen previsto expandirse a otros países?

Enric Romero: La directiva europea recientemente aprobada empuja hacia una mayor digitalización, a la vez que quiere unificar el marco regulatorio comunitario. Esto abre la posibilidad de exportar el modelo a otros mercados dentro de la UE. En nuestro caso, al ser una empresa española, también vemos un enorme potencial al otro lado del Atlántico. Países como Chile, Argentina o Colombia, tienen procesos de obtención del permiso de conducir similares al nuestro y tienen unas tasas de penetración de internet móvil superiores al 93 % de la población.

¿Qué papel tiene Dribo en la captación de alumnos para las nuevas franquicias?

Enric Romero: El equipo de servicios centrales diseña, planifica y ejecuta las campañas de marketing, tanto a nivel online como offline. A su vez, cada franquicia cuenta con una landing dentro de la web donde venden sus servicios. Cada una de estas páginas se posiciona dentro de los buscadores (SEO), en ChatGPT y permite apuntar campañas de pago en Internet u offline concretas. Además, cada franquicia tiene la posibilidad de invitar a alumnos y hacer acciones de carácter local, para dinamizar la presencia y alcance de la marca

¿Cuántos profesores puede haber por franquicia?

Enric Romero: No establecemos límites. Sin embargo, lo habitual es un perfil emprendedor que empieza de manera individual para mejorar su situación económica y de conciliación familiar. Precisamente, el modelo está pensado para no depender de contrataciones de profesores, porque sabemos de la dificultad que existe en el mercado. Los casos en los que suele haber más de un profesor son los de autoescuelas ya existentes que se convierten en franquicias Dribo. Son empresas generalmente de tipo familiar, donde más de un miembro trabaja en el negocio.

¿Qué inversión mínima se necesita para abrir una franquicia de Dribo?
Por unos 4.900 euros es posible tener la autoescuela funcionando, incluyendo el proyecto para la licencia y las correspondientes tasas administrativas. A esto hay que sumarle el vehículo, que puede ser propio o adquirirse con cualquier modalidad existente en el mercado (renting, leasing, ocasión…).

¿Cada franquicia asume el coste del vehículo y su mantenimiento?

Enric Romero: Sí. El vehículo es propiedad de cada franquicia y va asociado a la licencia de autoescuela que concede la DGT. No obstante, desde Dribo podemos facilitar el vehículo en un inicio, mientras se tramita administrativamente la apertura.

¿Qué requisitos piden a los emprendedores?

Enric Romero: Tienen que ser profesores de formación vial certificados por la DGT o titulados del nuevo Ciclo Formativo de Grado Superior de Movilidad Segura y Sostenible. No es necesaria experiencia previa en gestión de autoescuelas, porque desde Dribo formamos y acompañamos en todo el proceso, desde la apertura de la autoescuela hasta el día a día, pasando por la captación de alumnos. Eso sí, consideramos importante tener una mentalidad ágil para adaptarse a las mejoras constantes que implementamos en la tecnología, el marketing y los procesos.

¿Cuántos instructores trabajan actualmente bajo la marca?

Enric Romero: Actualmente tenemos ya una red de más de un centenar de profesores activos, en las principales ciudades del país, con mayor concentración en la Comunidad de Madrid y Cataluña.
¿Qué rentabilidad puede alcanzar un franquiciado?
La facturación media de una franquicia con un profesor y un vehículo ronda los 70.000 euros anuales. De ahí se descuentan los gastos de actividad (combustible, Seguridad Social, etc.) y el porcentaje variable de servicios centrales, que depende del volumen de negocio. Como la mayoría tributa por estimación objetiva (módulos), los costes son mínimos. En promedio, un franquiciado puede alcanzar más de 4.000 euros netos mensuales, siempre dentro del marco normativo y con pagos 100 % electrónicos para garantizar transparencia y trazabilidad.
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¿Qué servicios ofrece la central y cuáles gestiona el franquiciado?

Enric Romero: El equipo central se orienta a cubrir áreas clave para la franquicia:
– Apertura de la autoescuela: se gestionan los trámites para abrir la autoescuela, a nivel municipal y con la DGT.
– Marketing.
– Exámenes y gestiones con DGT.
– Soporte a los alumnos.
– Tecnología: se desarrolla y actualiza la app de Dribo Business, que es la que manejan los franquiciados (profesores) en su día a día. Esta app se conecta con un panel central al que también tiene acceso cada franquicia.
La franquicia, por su parte, se centra en dar el servicio práctico, es decir, en formar a los alumnos con la mejor metodología y nivel de personalización posible, para garantizar su éxito en el examen. También se responsabilizan de tener el vehículo en las mejores condiciones. Por último, las franquicias también pueden captar alumnos por su cuenta, mediante la web y las invitaciones personalizadas.

¿Cómo garantizan la calidad del servicio?

Enric Romero: Realizamos un seguimiento de las principales métricas. También lanzamos encuestas a los alumnos para conocer desde un ángulo más cualitativo el valor percibido del servicio.
Nuestro resumen EN
5 puntos clave
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(Verificado por nuestra redacción)
Aquí tienes un resumen en cinco puntos clave del artículo sobre el tema: Dribo: “Un franquiciado puede alcanzar más de 4.000 euros netos mensuales”.
Digitalización
Dribo digitaliza la formación vial, eliminando oficinas y trámites presenciales.
Alumnos
Más de 200.000 personas se han formado con la app desde 2017.
Inversión
Abrir una franquicia requiere solo 4.900 euros, mucho menos que una autoescuela tradicional.
Franquiciado
Profesores certificados por la DGT gestionan su propio negocio dentro del modelo Dribo.
Expansión
La marca opera en más de 50 ciudades y planea crecer en Europa y Latinoamérica.











