Tras una década marcada por la pandemia, la inflación y la transformación de los hábitos de consumo, el sector de la restauración en España afronta 2026 desde una posición de mayor estabilidad, aunque bajo una “calma tensa”. El crecimiento continúa, pero se modera; el empleo se consolida, pero la rentabilidad se estrecha; el consumidor vuelve a salir, pero lo hace con mayor prudencia.
¿Qué es el sector de la restauración?
El sector de la restauración forma parte del amplio ecosistema de la hostelería y engloba todas las actividades dedicadas a la elaboración y servicio de comidas y bebidas para consumo inmediato, tanto dentro como fuera del establecimiento.
Bajo este paraguas conviven una amplia variedad de realidades empresariales muy diversas: bares tradicionales, cafeterías, restaurantes independientes, cadenas organizadas, establecimientos de servicio rápido, conceptos “casual dining”, restauración temática, colectividades y operadores especializados en delivery.
También forman parte del ecosistema los modelos organizados bajo fórmulas de franquicia, que han ganado peso en las últimas décadas, así como nuevos formatos híbridos que combinan restauración, ocio y experiencias.
Panorama general del sector de la hostelería en España en 2026
Los datos de Hostelería de España y del Observatorio 2025-2026 de Marcas de Restauración dibujan un escenario de consolidación, profesionalización y creciente protagonismo de las cadenas y franquicias.
Los datos de cierre de 2025 muestran una moderación del crecimiento. En noviembre, la cifra de negocios de la hostelería aumentó un 2,9 % interanual, situando el crecimiento medio acumulado hasta noviembre en el 4,6 % respecto al mismo periodo de 2024, según el informe “Cifra de Negocios – Noviembre 2025” de Hostelería de España.
En el conjunto del año 2025, el sector consolidó su recuperación, aunque con una rentabilidad más débil. Según los datos sectoriales, la facturación media hasta noviembre creció un 4,6 %, pero en términos de rentabilidad descendió un 0,2 %. En el caso específico de la restauración, el incremento de facturación fue del 3,3 %, acompañado de una caída de rentabilidad del 0,7 %.
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Para 2026, las previsiones sectoriales apuntan a un crecimiento anual de hasta el 3 %, en línea con la tendencia de moderación observada en 2025, en un contexto económico condicionado por la evolución de la inflación, el consumo interno y el turismo.
En cuanto al empleo, siguió una tendencia positiva. En 2025 el sector sumó cerca de 40.000 trabajadores adicionales respecto a 2024, con una media cercana a 1,89 millones de empleados y picos superiores a los dos millones en verano. De cara a este año, se prevén niveles similares, aunque con desafíos crecientes en materia de absentismo y rotación.
Qué factores afectan al sector de la restauración
La ralentización del crecimiento de la renta disponible condiciona el gasto fuera del hogar. Si bien la demanda sigue firme, el consumidor planifica con mayor cautela, compara alternativas y presta especial atención al valor percibido. Atendiendo a los datos de enero de 2026 del Índice de Precios de Consumo (IPC), el precio de los restaurantes se incrementó otro 0,5 %, lo que hace que comer fuera sea un 4,3 % más caro que el año precedente.
No solo los consumidores salen menos. A pesar de que la inflación general parece haber encontrado un techo, el coste de los alimentos sigue siendo un importante quebradero de cabeza para la restauración. Según datos del INE, aunque la subida interanual en 2025 se moderó al 3 %, el sector arrastra un encarecimiento acumulado superior al 30 % desde 2021.
Aceites, lácteos y carnes han obligado a los hosteleros a realizar una ingeniería de menús constante. La respuesta ha sido inevitable, el menú del día, emblema de la gastronomía laboral española, ha escalado hasta una media de 14,20 euros, un ajuste necesario pero que amenaza con enfriar el consumo de las clases medias.
Otro de los retos está en la mano de obra. El factor humano, que representa aproximadamente un tercio de los gastos de un restaurante, ha experimentado un cambio estructural. El incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) hasta los 1.184 euros en 2025 ha elevado el coste por trabajador a cerca de los 1.500 euros mensuales para el empresario.
Sin embargo, el reto no es solo económico, sino de disponibilidad. Con un récord de 2,9 millones de afiliados en el sector, la hostelería se enfrenta a una paradoja: hay más empleo que nunca, pero faltan profesionales.
Ahora bien, España sigue siendo uno de los principales destinos turísticos del mundo, lo que históricamente ha beneficiado al sector. A este respecto, el empleo directamente vinculado al turismo aumentó hasta alcanzar niveles récord en 2025, con 2,75 millones de afiliados a la Seguridad Social en el sector turístico, de los cuales la mayoría están en hostelería y restauración.
Desde el punto de vista normativo, las redes organizadas, especialmente las franquicias, deben operar en un marco regulatorio complejo. Tal y como explica aL’Express Franchise Ana Úbeda, socia del departamento Mercantil de Andersen en Barcelona, consultora legal y de negocios, “en España no existe una ley unificada de franquicias, sino un conjunto de normas que incluyen el Código de Comercio, la Ley de Comercio Minorista y el Real Decreto 201/2010”.
La especialista también advierte de la necesidad de respetar la normativa nacional y europea en materia de competencia, exclusividad, venta online o fijación de precios, así como de evitar injerencias laborales que puedan generar responsabilidades solidarias.
Tendencias en el sector de la restauración en España en 2026
Desde la empresa de donuts O’Dreams subrayan que la restauración “ya no se limita al producto”, sino que el consumidor busca experiencias 360º en las que diseño, ambientación, tecnología y storytelling formen parte integral del concepto.
Datos recientes de consultoras como Alimarket apuntan a un resurgimiento de la cocina de origen y proximidad, con un crecimiento del 21,6 % en conceptos basados en el recetario tradicional frente a la saturación de propuestas internacionales genéricas. El cliente de 2026 es más selectivo y consciente; busca una transparencia radical en el etiquetado y muestra una preferencia creciente por el formato fast-casual de alta calidad.
Los hábitos de consumo también evolucionan. Según Marcas de Restauración, el público joven muestra menor consumo de bebidas alcohólicas y mayor sensibilidad hacia opciones saludables. Esto ha impulsado la ampliación de cartas con menús veganos, opciones sin gluten y bebidas vegetales.
La digitalización completa del customer journey es otra palanca clave, con reservas inteligentes, automatización de procesos y análisis de datos para personalizar la oferta. O’Dreams señala que está implementando tarjetas de fidelización digitales para mejorar la recurrencia. A ello se suma una apuesta por la sostenibilidad real y medible, no solo por exigencia regulatoria y reputacional, sino también como herramienta para optimizar el ticket medio y reforzar el posicionamiento de marca.
¿Qué importancia tienen las franquicias de restaurantes en el conjunto del sector?
Para muchos emprendedores, la franquicia sigue siendo una de las vías más habituales de entrada al sector de la restauración, al ofrecer el respaldo de una marca consolidada y un modelo de negocio previamente testado.
El modelo se ha consolidado, asimismo, como una de las fórmulas de expansión más dinámicas en España. Según la Asociación Española de la Franquicia, el sistema de franquicias representa ya cerca del 1,88 % del PIB español, con más de 27.700 millones de euros en facturación anual y alrededor de 300.000 empleos directos generados.
En el ámbito de la hostelería y restauración, informes sectoriales estiman que hay más de 400 enseñas franquiciadas con cerca de 9.600 establecimientos, generando más de 110.000 empleos y facturando aproximadamente 6.950 millones de euros.

La franquicia ofrece a los inversores una combinación de marca consolidada, know-how operativo y economías de escala que reducen el riesgo frente a modelos independientes, al tiempo que facilita la profesionalización y expansión geográfica de conceptos exitosos.
Las grandes cadenas organizadas —tanto de servicio rápido como de “casual dining”— forman parte de asociaciones sectoriales como Marcas de Restauración, que agrupa a compañías con más de 20 establecimientos y una facturación mínima de 15 millones de euros. En España, algunas de las cadenas más conocidas de restauración han crecido apoyándose en este sistema, especialmente en segmentos como el fast food o el casual dining. Entre las enseñas más extendidas figuran marcas internacionales como McDonald’s o Burger King, junto a cadenas nacionales como 100 Montaditos o Lizarran. Muchas de ellas combinan establecimientos propios con franquiciados para impulsar su crecimiento en el mercado español y en el exterior.
Sin embargo, la presión fiscal y la complejidad regulatoria —tanto nacional como autonómica— se sitúan entre los obstáculos más citados por las patronales. La ausencia de una ley unificada de franquicias obliga a los operadores a cumplir una batería normativa que incluye obligaciones mercantiles, fiscales, laborales y de competencia.
En este sentido, Úbeda subraya también la complejidad territorial en España para las cadenas de fuera: “No basta con traducir un contrato estándar al español; hay que atender las normativas autonómicas y locales, especialmente para establecimientos abiertos al público”. Este entramado normativo puede influir tanto en la expansión de redes como en la gestión cotidiana de los negocios, apunta.
La restauración española no vive un ciclo de expansión acelerada, sino una etapa de consolidación. El reto ya no es recuperar terreno, sino ganar eficiencia, reforzar la rentabilidad y adaptarse a un consumidor más exigente en un entorno económico y regulatorio cada vez más complejo.





















