El modelo de cooperativa, considerado marginal durante mucho tiempo, goza ahora de un renacimiento del interés, impulsado por acuciantes problemas sociales, económicos y medioambientales. En esta entrevista, Amal Chevreau, Jefa de la Unidad de Economía Social e Innovación de la OCDE, analiza las razones de esta dinámica y el creciente impacto de las cooperativas, que ahora se están posicionando como actores clave para responder a los retos contemporáneos.
Entre la participación democrática, el respeto al medio ambiente y la igualdad entre hombres y mujeres, revela las ventajas de un modelo que evoluciona rápidamente y que conquista cada vez a más empresarios y gobiernos de todo el mundo.
5preguntas a Amal Chevreau, Jefa de la Unidad de Economía Social e Innovación de la OCDE

¿Cómo contribuye el comercio cooperativo a tener un impacto positivo, social y ético en nuestras sociedades?
Amal Chevreau: En primer lugar, me gustaría señalar que en el transcurso de un trabajo pionero de recopilación de datos sobre la economía social y solidaria (ESS) que llevamos a cabo en más de 30 países de la OCDE y más allá, las cooperativas se encuentran entre las estructuras organizativas más extendidas de la ESS, después de las asociaciones. En rápido crecimiento, gracias sobre todo a las estrategias de internacionalización, adoptan diversos enfoques, como los que fomentan la difusión de la innovación social; o los que implican acuerdos contractuales a largo plazo en los que la cooperativa matriz y sus socios conservan su autonomía al tiempo que comparten ciertos recursos.
Ventajas de las cooperativas
El modelo de comercio minorista cooperativo tiene una serie de ventajas: fomenta la cooperación, crea puestos de trabajo locales y apoya prácticas empresariales responsables y respetuosas con el medio ambiente. Además, las empresas cooperativas refuerzan el tejido social al implicar activamente a sus miembros y comunidades en la toma de decisiones, ayudando a construir una sociedad más solidaria y sostenible.

Como jefa de unidad en la OCDE, tiene una visión internacional del modelo cooperativo. ¿Está tan desarrollado en el extranjero?
Amal Chevreau : Las cooperativas están presentes en todos los países de la OCDE, abarcando casi todos los sectores de actividad. En España desempeñan un papel económico y social importante, al igual que en Francia y Portugal, pero también en Corea, que cuenta con 26.000 cooperativas, y en México, donde su impacto también es significativo. En general, las cooperativas, junto con otras organizaciones de la ESS, contribuyen sobre todo al empleo de las mujeres (más del 60% en Francia y España, por ejemplo) y operan en sectores denominados esenciales, como la educación, los cuidados personales y la sanidad. Italia, por su parte, ha innovado lanzando lo que se conoce como “cooperativa social”, un modelo diseñado para satisfacer necesidades sociales.
El modelo cooperativo se caracteriza por su gran flexibilidad: puede adaptarse a diversos contextos económicos, sociales y culturales. Las condiciones de entrada suelen ser menos restrictivas (poco capital y, según los países, pocas personas para crear una cooperativa) que las exigidas para la creación de un negocio tradicional, lo que facilita el compromiso de los miembros y la estructuración de estas organizaciones. No se trata de contraponer diferentes modelos económicos, sino de señalar que muchos países fomentan la creación de cooperativas simplificando sus procedimientos administrativos. Por ejemplo, Colombia ha revisado su legislación para facilitar la creación y el desarrollo de cooperativas, en particular para formalizar el trabajo y la actividad económica, lo que refleja una tendencia internacional a apoyar estas formas de organización.
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Muchos países están reexaminando su legislación en este ámbito, ya que las normas son a menudo un freno para la aparición de proyectos innovadores y prometedores.
Amal Chevreau : Muchos países están tomando conciencia de que la legislación puede frenar la aparición de proyectos de economía social y solidaria (ESS). Al emprender reformas legislativas y adaptar los marcos reglamentarios, intentan crear un entorno más propicio a la innovación, la cooperación y el crecimiento de estas iniciativas. Varios países, como España, Francia, Portugal, México y más recientemente Brasil, han adoptado leyes marco para reconocer y reforzar la ESS. Estas leyes ofrecen a los agentes de la economía social la oportunidad de desarrollarse, experimentar nuevos enfoques y realizar una contribución más significativa a la economía. Sin embargo, aún quedan retos por superar, sobre todo en lo que respecta a los marcos jurídicos específicos de las cooperativas, especialmente para las nuevas formas, como las plataformas cooperativas. Es necesario profundizar en la adaptación y clarificación de los regímenes jurídicos para apoyar su desarrollo y fomentar la innovación en este sector en rápida evolución.

¿De dónde procede este cambio de paradigma?
Amal Chevreau : Hay varios factores que pueden explicar este nuevo enfoque del modelo cooperativo: por ejemplo, la creciente concienciación de los consumidores sobre la necesidad de hacer elecciones de consumo responsables, el deseo de algunos trabajadores de trabajar colectivamente y participar en la gobernanza de su empresa, o la importancia de replantearse las estrategias comerciales y de industrialización a nivel local. Por otra parte, en muchos países, las cooperativas son la única forma de volver a subir al carro económico a determinados sectores de actividad, sobre todo en las zonas rurales.

¿En última instancia, el modelo cooperativo se adapta mejor a la evolución de la igualdad de género?
Amal Chevreau: En principio, en una cooperativa cada persona tiene un voto, independientemente de su capital o posición. Nuestros estudios han demostrado que la igualdad entre hombres y mujeres suele respetarse mejor en la economía social. De hecho, estas estructuras tienden a promover una gobernanza más equitativa, en la que se valora la participación de todos.
Sin embargo, aunque las cooperativas emplean a muchas mujeres, todavía es menos frecuente que ocupen puestos de responsabilidad, sobre todo en la gestión y la dirección. Esta situación refleja los grandes retos que debe seguir afrontando el modelo cooperativo para reforzar la igualdad real. Entre ellos, promover el acceso de las mujeres a los puestos directivos y de toma de decisiones, y poner en marcha políticas internas que fomenten una cultura organizativa más integradora.
Estas cuestiones son esenciales para que el modelo cooperativo logre una mayor influencia, actuando al mismo tiempo como palanca de emancipación económica. Superando estos obstáculos, el sector cooperativo podría desempeñar un papel aún más significativo en la promoción de la igualdad de género y en la construcción de una sociedad más justa e integradora.
Este artículo es una traducción al español de la entrevista realizada en francés por el periodista de L’Express Connect, Stéphane Hamalian.
Nuestro resumen EN
5 puntos clave
PoR L'EXPRESS CONNECT IA
(Verificado por nuestra redacción)
He aquí un resumen en cinco puntos clave del artículo sobre el tema: “Las cooperativas ayudan a que determinados sectores de actividad se incorporen a la economía”: Amal Chevreau, OCDE
Expansión del modelo cooperativo
El modelo cooperativo, cada vez más popular, se está expandiendo en muchos sectores y países, como la agricultura, los servicios, la banca y la industria. Se ha convertido en una respuesta a los actuales retos sociales, económicos y medioambientales.
Un modelo empresarial integrador
Las cooperativas fomentan el empleo local, respetan el medio ambiente y apoyan las prácticas empresariales responsables. También contribuyen a reforzar el tejido social al implicar activamente a las comunidades en la toma de decisiones.
Legislación favorable a la innovación
Muchos países, como Francia, España y México, están revisando su legislación para facilitar la creación de cooperativas. Esto contribuye a apoyar la innovación, sobre todo en sectores como la sanidad, la educación y la tecnología.
Impacto sobre la igualdad de género
Las cooperativas promueven la participación equitativa de hombres y mujeres, pero aún es necesario realizar esfuerzos para garantizar el acceso de las mujeres a los puestos directivos y reforzar la igualdad real en la gobernanza.
El modelo cooperativo, una respuesta a los retos contemporáneos
Al permitir una gobernanza democrática y una gestión compartida, las cooperativas se están convirtiendo en actores clave para satisfacer las necesidades económicas y sociales, especialmente en las zonas rurales y los sectores estratégicos.










