¿Qué significa dar sentido a tu trabajo?

Wat betekent het om betekenis te geven aan je werk?

Oído, ensayado y repetido, está en boca de todos: el significado del trabajo. Juramos por ella y, sin embargo, es difícil definir lo que realmente significa para nosotros. Es una puerta abierta a ideas preconcebidas que la convierten en una palabra comodín sin sentido… y eso es exactamente lo que es. ¿Qué significa realmente encontrar sentido al trabajo? ¿Es esta búsqueda realmente exclusiva de la generación más joven?
Con la ayuda de Anaïs Georgelin, fundadora y directora general de Somanyways
quisimos saber más.


Hagamos un cálculo rápido. Trabajando ocho horas al día, cinco días a la semana, cuarenta y siete semanas al año hasta los 62 años -edad de jubilación que cada vez se rebaja más-, pasamos más tiempo ganándonos la vida que viviéndola. Esto puede parecer un poco pesimista, pero explica en cierto modo por qué estamos tan dispuestos a dar sentido a nuestra vida laboral.

Estas diferentes formas de dar sentido al trabajo

Puede que lo hayas adivinado, pero el significado que damos a nuestro trabajo es polifacético. Tiene diferentes formas e incluso puede evolucionar. No tenemos las mismas aspiraciones cuando salimos de la escuela que en vísperas de la jubilación. ¿Cuáles son las distintas formas de dar sentido? Anaïs Georgelin nos da algunas claves para comprender esta relación tan subjetiva con el trabajo.

Para muchas personas, tener sentido en el trabajo significa ser socialmente útil. Por tanto, algunas personas encontrarán sentido a su misión trabajando para una empresa que tenga un impacto positivo en la sociedad o en el planeta. Pero hacer algo por la sociedad, implicarte, no es la única forma de dar sentido a tu actividad profesional. ¿Qué nos levanta por la mañana? ¿Qué queremos de nuestro trabajo? Somanyways ha teorizado esta cuestión del significado y ha identificado cinco perfiles típicos de trabajadores.

La movilidad ascendente o el trabajo como medio de ascenso social

Este perfil representa la visión tradicional del éxito. Las personas de este modo encuentran sentido porque su trabajo les permite ocupar una determinada posición social. Esto puede adoptar la forma de un título, un puesto en la empresa, un determinado nivel salarial, una empresa prestigiosa, etc.

El modo “equilibrio” o trabajo como medio de ganarse la vida

Los trabajadores de esta modalidad esperan que su trabajo les permita ante todo satisfacer sus necesidades primarias, comida y vivienda, y les permita tener otras ocupaciones aparte. “Son personas que probablemente rechacen un ascenso porque no quieren dar demasiado espacio al trabajo. No les importa ganar menos mientras puedan disfrutar de su vida fuera de la oficina”, explica Anaïs Georgelin.

El modo de “transformación” o el trabajo como medio de inventar el futuro

Define el trabajo como un medio para reinventar formas de hacer las cosas, mejorarlas, innovar y crear, todo ello al servicio de la empresa. La principal motivación de las personas de esta modalidad es hacer que la empresa sea más eficiente a través de su trabajo.

El modo “introspección” o el trabajo como fuente de realización personal

Los trabajadores de esta categoría ven el trabajo como un medio de realización personal, enriquecimiento y desarrollo. “Si tienen una pasión o un interés, pueden querer incorporarlo a su trabajo. Buscan un trabajo que les permita expresar su individualidad y sus deseos”, añade Anaïs Georgelin.

El modo “impacto” o el trabajo como palanca para el beneficio social

Sea cual sea la misión cotidiana, lo que mueve a las personas con este perfil es el propósito de su empresa. Estos trabajadores están dispuestos a aceptar hacer algo que les interese menos con tal de que su empresa contribuya a la sociedad.

¿Recuperar el sentido del trabajo es una cuestión generacional?

La búsqueda de sentido se atribuye a menudo a las generaciones más jóvenes, que parecen conceder más importancia a este aspecto de su actividad profesional. Sin embargo, dar sentido al propio trabajo no es realmente una cuestión generacional. En primer lugar, porque todo el mundo, sea cual sea su edad, busca dar sentido a su trabajo, y este sentido simplemente adopta una forma diferente de un individuo a otro. “Lo que vemos es que la relación con el trabajo está más estrechamente vinculada a la clase social y al nivel socioeducativo que a la edad”, afirma Anaïs Georgelin.

Esta correlación se refleja en las respuestas al test de orientación Workoscope, que muestra una mayoría de perfiles “introspectivos “*. “Nos recuerda a la pirámide de Maslow: si lo básico no está ahí, no vas a buscar el resto. Si nos fijamos en los jóvenes titulados en las grandes escuelas que viven en zonas muy urbanas, son los modos “introspección” e “impacto” los que están más representados. Pero si tomamos a jóvenes sin titulación que viven en zonas rurales, serán los modos “equilibrio” y “ascenso” los que dominen”, analiza el fundador de Somanyways. Y añade: “En Francia, tenemos la gran suerte de vivir en un país desarrollado en el que cada vez más personas se encuentran en la cúspide de la pirámide de Maslow. Así que pueden plantearse la cuestión del sentido.

Ahora que hemos establecido que el significado no es necesariamente sinónimo de impacto social y política de RSE, debemos compararlo con el concepto de compromiso. De hecho, es fácil confundir ambas cosas, y no es infrecuente asociar la utilidad social con el compromiso y el compromiso con la cuestión del sentido. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre sentido y compromiso? Según Anaïs Georgelin, el sentido es uno de los componentes del compromiso. “Cuando analizamos lo que crea compromiso, encontramos cinco palabras: confianza, transparencia, congruencia (o ser auténtico), significado y reconocimiento. Ése es el vínculo que establecemos entre compromiso y significado”, explica.

*Sinembargo, estosresultados deben confirmarse (sólo 19.270 personas se han sometido ya a la prueba, 4.000 de ellas muy recientemente).

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