¿Cómo se construye una contribución personal?

Hoe bouw je een persoonlijke bijdrage op

Si no disponen de ahorros suficientes, pueden dirigirse a sus amigos y familiares o intentar obtener un préstamo de honor.


Para llevar a buen puerto un proyecto de franquicia, necesitas aportar tus propios recursos financieros. La empresa lo exige porque quiere estar segura de que el franquiciado podrá mantenerse durante los primeros meses de negocio, o en caso de contratiempo. Más tradicionalmente, la aportación personal también se utiliza para convencer al banquero de que conceda un préstamo.

Esta aportación personal suele ascender al 30% de la inversión inicial, o incluso al 40% en las empresas de servicios que ofrecen menos garantías, por ejemplo, una franquicia sin local. Cuidado: en negocios que requieren mucho capital, como la restauración o la panadería, el presupuesto total puede superar fácilmente los 300.000 euros, lo que implica una aportación de capital de más de 100.000 euros. Son niveles extremos. “En la mayoría de los casos, no supera los 30.000 euros”, observa Nicolás López, Director de Servicios de CrediPro.

¿De dónde saldrá este dinero?

“Los franquiciados suelen tener suficientes ahorros personales en forma de cuentas corrientes, libretas de ahorro, planes de ahorro doméstico, etc. También pueden pedir a familiares y amigos que les ayuden a lanzar su negocio. También pueden pedir a familiares y amigos que les ayuden a lanzar su proyecto. Por último, existe una tercera opción: los préstamos de personas de buena voluntad, que los bancos tratan como capital propio”, explica André Billard, Responsable de Franquicias de Banque Populaire, el banco nº 1 en este segmento*.

Cuando los recursos son complementados por la familia o los amigos, esto se conoce como “dinero del amor “. Bpifrance y la Fédération française de la franchise indican en su Guide du créateur d’entreprise en franchise que “las donaciones y suscripciones al capital social, que están sujetas a normas fiscales especiales, ofrecen una serie de ventajas a los contribuyentes”.

Si el franquiciado no puede reunir los fondos necesarios, puede solicitar un préstamo de honor a diversas organizaciones: Bpifrance, la red Entreprendre, France Active o la Association pour le droit à l’initiative économique (Adie), una lista no exhaustiva.

Por ejemplo, Bpifrance ofrece un préstamo para la creación de empresas. Se trata de un préstamo sin intereses de hasta 80.000 euros durante un periodo de uno a siete años. La red Entreprendre suele adelantar cantidades de entre 15.000 y 30.000 euros para proyectos de creación de empleo.

Los bancos aprecian este enfoque: si el franquiciado obtiene un préstamo de honor, demuestra la seriedad del proyecto. Además, “es un excelente ejercicio antes de ir a los bancos, porque tienes que ‘vender’ tu proyecto, desarrollar tus argumentos y perfeccionar tus dotes de persuasión”, explica André Billard. Antes de acudir a los bancos, tienes que haber cotizado por completo.

Por tanto, el futuro franquiciado tendrá que apuntar muy alto. Incluso podrían plantearse poner su proyecto en una plataforma de crowdfunding como KissKissBankBank o Lendopolis. Estos sitios te permiten recaudar aportaciones económicas de tus amigos y familiares y de tu “segundo círculo”. También dan visibilidad al proyecto.

Por último, si, a pesar de todas estas palancas disponibles, el franquiciado no tiene éxito, aún puede recurrir a su marca. En general, el franquiciador tiene especialistas que pueden ayudar con la financiación. Pero éste es el último recurso. Es mejor que lo hagas tú mismo para tranquilizar al responsable de la red.

* La mitad de los franquiciadores de Francia y una cuarta parte de sus franquiciados son clientes de la empresa.

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